lunes, 25 de julio de 2016

ACERCATE, QUIERO SENTIRTE MAS


La historia recuerdo muy bien como empieza, no sé exactamente cómo

acabará. Pienso que con un final feliz o al menos eso espero. La
inspiración la busco por todos los rincones de la casa y la halló solo
cuando te veo a ti a través de la cortina de nuestra habitación, que
perfecta la forma en que se marca la silueta de tu cuerpo desnudo con
la ayuda de la luz de la luna que se cuela en nuestra ventana. Me
siento en una de las sillas del comedor, solo nos separa esa cortina,
mis dedos inquietos por tocarte no paran de moverse en mi mano.
Inconscientemente me imagino sobre ti amándote. Tú dejas caer tu
cabello hacia tu espalda y yo solo puedo apretar mis manos para no
saltarte de una vez y hacerte mía otra vez. Qué forma tan inusual de
enamorarme encuentras todos los días, unas veces con poemas, otros con
detalles en la mesita al lado de la cama y otras ocasiones como esta
solo lo haces con tu cuerpo. Seguiré excitándome cada vez que te vea
porque tu piel me atrapa y me obliga a dejar la apariencia de santa y
convertirme en lo que tú más bajos deseos quieran. Acércate un poco
más, escritora sexy. Déjame saber cuál es el aroma que llevas puesto
hoy, acércate, hazlo lento para grabarme la forma en que caminas
mientras me ves, te quiero cerca para amarte y olvidarme de todo el
mundo y quedarnos en nuestro mundo. Solo tú y yo. Acércate. Déjame
saber cómo se siente tenerte muy dentro de mí, no existen distancias
en esta realidad torcida que tengo como vida y en la que tú sueles
aparecer y enloquecerme.  Tienes la habilidad de engañar mis sentidos
para que hagas con ellos lo que mejor te parezca, si... Así de
enamorada me tienes, y soy feliz siendo tuya cada día al despertar y
cada noche al acurrucarme en ti. Incluso, podría decirte que soy feliz
cuando mi corazón muere de tristeza porque sé que no estoy sola.
Acércate, ven, hazlo con ese estilo  tan sensual que tienes a la hora
de caminar, déjame verte desde otro ángulo. Tu cabello, ese cómplice
mío que esta vez me jugó mal al taparte los senos pero aun así lo
quiero acariciar, amarrarlo fuerte a mi mano y hacer que te vuelvas
sumisa ante mis besos. Eres tan sexy y te siento tan mía ¡qué placer!
poder hacerte el amor y sacar tu lado más salvaje, conocer rincones de
ti que nadie más conoce y que luego después de quedar exhaustas
abrazarnos y recordarnos cuanto nos amamos. Qué bello amor el de
nosotras dos, y que bonito es tenerte como compañera de vida. Disculpa
si con este escrito te ofendí o si por el contrario te excite, la idea
era que supieras lo que me haces sentir. Sin embargo, tengo dos
soluciones a esos dos problemas, para el primero: amarte y
compensarte. Para el segundo: llevarte a la cama y hacerte mía. Así
que, tú eliges.

NO QUIERO SEGUIR CRECIENDO

El amor verdadero, lo puedo sentir cada vez que un ser querido me abraza, o cada vez que hago reír a mis sobrinos, o esas veces que veo a mis padres viviendo a plenitud. Si, el amor verdadero, ese que te llena en todos los sentidos, ese que muchos profesan yo lo siento con pequeñeces que son tan enormes como el edificio más alto del mundo. Nunca cambiaria eso por nada, incluso si volviera a nacer me gustaría nacer de la misma madre, tener el mismo padre, los mismos hermanos, los mismos sobrinos, los mismos tíos, los mismos abuelos, los mismos primos. No cambiaría nada. Me gustaría volver a sentir como los escalofríos se cuelan por mis pies hasta la cabeza cuando la brisa me acaricia estando en los brazos de mi padre.

Desearía no seguir creciendo para así saberlos eternos a todos, que no me falte ninguno. La vida es tan corta y eso me atormenta por las noches antes de dormir. Sin embargo, insisto, al morir y ver a Dios le pediré de favor que me mande de nuevo a esta familia mía. Y volver a sentir este amor verdadero todos los días. 

Alone Part. 1

Es delicioso estar solo, en serio. Escucho entre pasillos algunas risas salteadas y también una que otras voces de personas que siguen viviendo día tras día lo mismo en sus vidas  sin cambiar absolutamente nada. Repito, es tan delicioso estar solo. Pero no estar en soledad, no quiero que se confundan los términos, estar solo no es igual a sentirme solo. Me pondré los auriculares para ya no escuchar esas risas y esas voces y solo escucharme a mi. Mil recuerdos vagan por mi mente, de aquella infancia que añoro tanto, me encantaría vivir de nuevo y estar rodeada de la misma gente, visitar a mi abuela, la mamá de mi papá y que me regalara las maltas en secreto. O compartir las noches de risas con mis primos en las pijamadas que nos inventábamos.


De verdad, me fascina estar sola. Así puedo recordar con gusto aquellos tiempos o simplemente cerrar los ojos y transportarme hasta esas épocas.  

TIBURONES TRATANDO DE ALCANZARME

Hace semas que no sentía la necesidad de escribir, o mejor dicho, no había tenido la ocasión de hacerlo. Quizás era por las horas de trabajo en las que me paso sumergida contentamente cinco días a la semana, ¿Dónde podría quedar la inspiración en situaciones así? Podría pensar cualquiera, podría preguntar cualquiera. Pero estoy aquí, sigo empapada en este mar que llamo oficina rodeada de tiburones que se hacen pasar por compañeros de trabajo. Sonara cruel, injusto hasta pueden decirme hipócrita porque cada vez que me miran les sonrió pero eso son para mi. Escribo tratando desesperadamente de llegar hasta la superficie y volver a respirar, volver a sentir la brisa acariciando mi cara mientras el frio mar sigue helándome hasta los huesos. Quiero volver  a sentir la luz del sol una vez más para sentir la vida como la sentía antes. La sangre que recorre mis venas ya no es roja, ya ni siquiera creo necesitarla porque se ha vuelto hielo. Continuare escribiendo hasta que mis dedos se desgasten hasta que mi alma ya no pueda inhalar mas hasta que mi vida deje de existir, seguiré escribiendo hasta que mi mundo deje de girar y hasta que el sonido de la lluvia ya no siga pareciéndome relajante. Estoy nadando, lo hago, estoy tratando de escapar de esta agua turbias y que se sienten tan secas, tan llenas de odio, de dolor, de tristeza y soledad, quiero escribir, por favor necesito hacerlo, que la música clásica no pare de sonar en mi cabeza, que mi inspiración no se agote porque entonces en ese momento pereceré, ya no quedara nada mas de mi, ya no podre continuar ni resistir mas. Estoy luchando contra estos tiburones que casi están por alcanzarme, estoy nadando lo más rápido que puedo sin mirar atrás por temor a que mi mirada de desesperación los excite y quieran lastimarme aun más de lo que tienen pensado. La luz esta cerca, puedo percibirla, puedo incluso olerla. Es angustiante la lucha que llevo día tras día para que no me alcancen esos colmillos tan afilados. Mi corazón late muy agitado siento que no podre seguir y algo sigue impulsándome, puede que sea el instinto de supervivencia, no lo se. Solo quiero seguir nadado, los brazos no me dan para continuar es lo que pienso mientras sigo tratando de volver a la realidad en la que estaba hace años atrás, veo rostros conocidos en el trayecto, rostros que pensé no volvería a ver, que tienen un lugar en mi corazón, rostros que enterré hace mucho tiempo. ¿Puede ser ese mi impulso? Miles de preguntas me atormentan y me persiguen como aquellos tiburones que cada vez están acercándose más. Casi estoy por llegar a la luz, estoy tan cerca que puedo incluso sonreír de la felicidad, estoy por poder tocarla con mis propias manos, necesito llegar…….














Un tiburón logró atraparme y me hundió aun más. 

NO HE DEJADO DE ESCRIBIR

Hablar se ha vuelto insoportable, tener que verlos y oírlos aun mas y la verdad no sé cómo lidiar con algo como eso, quisiera poder transportarme a un lugar mejor... Debo pensar en ella, sí, eso me alivia, pensar en sus brazos, en cómo me  rodea tan perfectamente con ellos y me siento en casa. ¿Por qué escribo esto? Trato de autoanalizarme, ver que está mal en mi, saber porque tengo esto por dentro y que directamente tiene que ver con ellos. Necesito una pausa, no he dejado de escribir, ni siquiera he parado un segundo desde que comencé. 

¿CUÁNTO VALE LA FELICIDAD?

¿Cuánto vale la felicidad? ¿Cómo se consigue sin perder la batalla en el camino? Podría imaginar la respuesta, de hecho podría escribirla con los ojos vendados, la felicidad es estar rodeada de personas que queremos, que quiero. Es ver a mis sobrinos cada vez que llego del trabajo o darle algún regalo a mi hermana y ver su cara de felicidad, es poder saborear la comida de mi mamá o escuchar las peleas que se arma mi papá para luego estar sonriendo como si nada, la felicidad es imaginar un mundo a su lado, es desearla todos los días y tenerla todas las noches, la felicidad plena es querer saber cómo besa. Lloro porque me siento tan estúpida al querer desear algo más que eso, definitivamente que tonta soy. Tengo todo lo necesario para ser feliz y aun así me siento vacía, incompleta. ¿Por qué? Porque siempre deseo lo que no tengo y no me doy cuenta que tengo a alguien que daría su vida por mí, que desea cada día, cada instante estar conmigo, que no sueña con otra persona y que al imaginar su versión de la mujer perfecta me encuentra en su mente. Que tonta y estúpida soy, tengo a unos sobrinos que me reciben con besos y abrazos y a unos padres que me preguntan qué tal estuvo mi día. Tengo unos hermanos con los que puedo enloquecer y hacer la mejor aventura de mi vida. Y aun así me siento sola, aun después de todo esto me siento aislada. Tengo un trabajo cómodo, tengo buenos compañeros de trabajo, tengo un gran jefe. ¿Será la situación económica? ¿Será que siento que puedo dar más? No sé cuando llegue a este punto y no se tampoco como saldré, supongo que en una de esas madrugadas en las que me sumerjo en la libreta abandonada que tengo. Respirare un segundo mas, tomare otro buche de aire y cerrare mis ojos, tratare de purificar mi mente y ver que tengo más de lo que merezco tener. Entenderé que Dios ha sido bueno conmigo y que no me ha dejado sola, que sigue abrazándome como lo hacía cuando rezaba cada noche en mi habitación. ¿Será los seres queridos que ya no están? ¿Será eso? ¿Será que me hacen tanta falta que ya no quiero nada de lo que tengo aquí? Quizás, puede que me hagan falta sus abrazos, o las bendiciones que me echaban. Sera que estoy harta de extrañarlos, será que ya no soporto tener que ver sus fotografías e imaginarme ese momento, recordarlo una y otra vez haciendo el esfuerzo de no olvidarlo. ¿Será que me hacen falta los vivos? ¿Será que extraño a los que siguen en vida? Si, puede ser. Puede que simplemente me hagan falta, que extrañe como éramos antes, que me mate cada noche al recordar las navidades a su lado y saber que ya nada será igual, si, puede que sea eso. ¿Será que simplemente le tengo miedo a la muerte? ¿Será que tengo miedo de perder a mi mamá? Es eso. Definitivamente es eso, ya puedo verlo, tengo miedo de que despierte un día y sepa que ya no estará haciendo café y alistando todo para un nuevo día. Trato de ocultar mis lágrimas para que no me corran por las mejillas en el trabajo, es eso, tengo miedo de que ya no vuelva a mirarme. Por eso me aisló del mundo entero, porque no quiero sentir como seria perderlos. Soy una cobarde. Por eso estoy tan triste.