lunes, 30 de abril de 2018

JOVEN EVANGÉLICA


A lo largo de mi vida, he podido conocer distintas personas. Creo que de alguna forma las experiencias vividas me han permitido tener un tipo de don bastante especial, es como una habilidad que fui desarrollando y esa es ver la bondad de una persona. No sé si será algo sobrenatural, su aura o cualquier cosa extraterrenal, pero puedo percibir eso. Hoy vi a una muchacha que me lo transmitió, era una joven evangélica que estaba con su hija pequeña, predicaba casa por casa la palabra de Dios, La oí y vi en silencio, sin comentar ni emitir ningún sonido, estar cerca de ella me daba cierta paz, confianza en que hay personas buenas en el mundo y sobre todo en mi país Venezuela que tanto escasean. No sé si solo fue una fachada, no conozco su vida, no sé quién será puertas cerradas, lo que sé es que me dio tranquilidad y me inspiro a escribir esto, deseando solo cosas buenas para ella. Era una joven morena, que usaba lentes e iba con sombrilla para cubrirse del sol. Ojalá todo en su vida siempre sea para bien.

domingo, 15 de abril de 2018

ZOOLÓGICOS VENEZOLANOS


ALZARE MI VOZ, NO ES UN DELITO HACERLO. Hay que pronunciarse cuando algo que pasa a tu alrededor te incomoda. Debes hacer algo, es lo que me repito diariamente. Son tantas las cosas que están mal en mi país y en todos los países. Seguimos creyéndonos superiores. Como si de otra raza fuéramos. Como si nuestro nivel de inteligencia fuera más allá que cualquier otro animal. Es cierto, ellos no hablan nuestro mismo idioma, pero hablan, tienen el suyo, y así mismo pensaran de nosotros. Tú, no se quien seas, pero quien lea, disculpa si te ofendo con lo que digo, si te parece muy lanzado mi comentario, si te hiere tus sensibilidades, pero es mi deber hacerlo. ¿Qué pensaran los animales que viven toda su vida en cautiverio? Quizás sea peor aquellos que estaban en libertad y luego los apresaron como si hubieran cometido el peor delito. Somos tan ignorantes, queremos parecer mejores y los mejores son ellos, estaban mucho antes que nosotros y aún nos creemos importantes. Que lastima me da mi especie.

Esto con respecto a los animales en cautiverio en los Zoológicos Venezolanos que diariamente mueren de hambre, al igual que los venezolanos. ¿Ves que no somos tan superiores?

20 NIÑOS WARAOS MUERTOS POR SARAMPIÓN


Volteamos a mirar a otro lado como si no se tratara de nuestros propios hermanos, como si incluso fueran personas que no están ni en este país ni en el mundo, porque así de egoístas somos, así de prepotentes y necios. Creemos que solo importamos nosotros mismos, nuestros allegados y que los demás pueden morirse y nos dará igual.

Quizás todo por lo que estamos pasando es un castigo, es una lección para que nos demos cuenta que no somos nada, somos tan insignificantes que podríamos desaparecer en cualquier instante y a nadie le interesaría en lo absoluto nuestra partida, ahora bien, lo veo desde otra perspectiva. ¿y qué pasa si yo decido ayudar a esos niños que diariamente están muriendo a causas de enfermedades erradicadas en otros países? ¿Qué tal si solo ayudo a uno? Puede que le cambie la vida, puede que él o ella me la cambie a mí, solo por ayudar a una persona, solo una de los billones de seres que somos, solo ayudare a uno y ese único ser me cambia toda mi vida y yo le cambio toda su vida. 

Son niños que pudieron ser mis sobrinos, primos, hermanos o incluso yo misma pude ser una de esos niños. Es dolor lo que siento, indignación, ganas de no pertenecer a un mundo tan perverso y tan egoísta. ¿Por qué simplemente no ayudamos difundiendo? Quizás alguien si vaya hasta el lugar y haga algo. Me imagino sus últimos pensamientos, siento su dolor, me parte el alma sus últimos respiros. No tienen culpa de haber nacido aquí, ahora. De tantas épocas, de tantos lugares, no tienen culpa alguna de justo haber nacido aquí y que eso les haya costado su sonrisa, su alegría, su mirada, su inocencia, su vida. Me puedo incluso imaginar el dolor de las madres en el último minuto, son solo niños, son solo niños y nada más. 

Ángeles inocentes, sin maldad, no hicieron daño, no mintieron, no robaron, no insultaron ni maltrataron a sus padres. Niños que querían vivir, como tú y como yo, niños que se imaginaban un día una casa, una familia, estudios, niños que soñaban cada tarde al ver el sol ocultarse, niños que veían el mismo sol y la misma luna que todos los demás. Niños que nunca más volverán, eran niños, ya no lo son, ya no existen, ya los enterraron y ya no sufrirán, sufriremos nosotros por seguir ignorándolo.

Esto con respecto a los 20 niños (puede que más) waraos muertos a causa del sarampión en la selva deltana, Venezuela.