La historia recuerdo muy bien como empieza, no sé exactamente cómo
acabará. Pienso que con un final feliz o al menos eso espero. La
inspiración la busco por todos los rincones de la casa y la halló solo
cuando te veo a ti a través de la cortina de nuestra habitación, que
perfecta la forma en que se marca la silueta de tu cuerpo desnudo con
la ayuda de la luz de la luna que se cuela en nuestra ventana. Me
siento en una de las sillas del comedor, solo nos separa esa cortina,
mis dedos inquietos por tocarte no paran de moverse en mi mano.
Inconscientemente me imagino sobre ti amándote. Tú dejas caer tu
cabello hacia tu espalda y yo solo puedo apretar mis manos para no
saltarte de una vez y hacerte mía otra vez. Qué forma tan inusual de
enamorarme encuentras todos los días, unas veces con poemas, otros con
detalles en la mesita al lado de la cama y otras ocasiones como esta
solo lo haces con tu cuerpo. Seguiré excitándome cada vez que te vea
porque tu piel me atrapa y me obliga a dejar la apariencia de santa y
convertirme en lo que tú más bajos deseos quieran. Acércate un poco
más, escritora sexy. Déjame saber cuál es el aroma que llevas puesto
hoy, acércate, hazlo lento para grabarme la forma en que caminas
mientras me ves, te quiero cerca para amarte y olvidarme de todo el
mundo y quedarnos en nuestro mundo. Solo tú y yo. Acércate. Déjame
saber cómo se siente tenerte muy dentro de mí, no existen distancias
en esta realidad torcida que tengo como vida y en la que tú sueles
aparecer y enloquecerme. Tienes la habilidad de engañar mis sentidos
para que hagas con ellos lo que mejor te parezca, si... Así de
enamorada me tienes, y soy feliz siendo tuya cada día al despertar y
cada noche al acurrucarme en ti. Incluso, podría decirte que soy feliz
cuando mi corazón muere de tristeza porque sé que no estoy sola.
Acércate, ven, hazlo con ese estilo tan sensual que tienes a la hora
de caminar, déjame verte desde otro ángulo. Tu cabello, ese cómplice
mío que esta vez me jugó mal al taparte los senos pero aun así lo
quiero acariciar, amarrarlo fuerte a mi mano y hacer que te vuelvas
sumisa ante mis besos. Eres tan sexy y te siento tan mía ¡qué placer!
poder hacerte el amor y sacar tu lado más salvaje, conocer rincones de
ti que nadie más conoce y que luego después de quedar exhaustas
abrazarnos y recordarnos cuanto nos amamos. Qué bello amor el de
nosotras dos, y que bonito es tenerte como compañera de vida. Disculpa
si con este escrito te ofendí o si por el contrario te excite, la idea
era que supieras lo que me haces sentir. Sin embargo, tengo dos
soluciones a esos dos problemas, para el primero: amarte y
compensarte. Para el segundo: llevarte a la cama y hacerte mía. Así
que, tú eliges.
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