La vida tiene tan extrañas formas de hacerte entender cuando es el momento y tiempo adecuado, cuando debes seguir o parar, cuando debes sentir o ser fría. A pesar de mi corta edad mi madurez se ha desarrollado a una velocidad increíblemente rápida, he podido vivir situaciones y opinar respecto a ellas de una forma neutral y objetiva. Sin embargo, carezco aun del poder sobre mi impulsividad es algo que sigue controlándome. Las experiencias que he tenido que vivir me han ayudado a saber controlarme pero aun me falta saber mas.
Esta noche de un miércoles cualquiera, sentada en el lugar que tiene mas esencia mía que cualquier otro; paso muchas horas sentada aquí, en donde esta atrapada mi imaginación y mis ideas justo dentro de estas cuatro paredes, escuchando como las voces en mi cabeza me dicen que hacer y como hacerlo pero que mi voluntad aun no me lo permite por miedo. Es extraño, repito, la forma en como aprendes a crecer; me parece tan solo ayer cuando hablar contigo me resultaba tan apasionante, fresco y romántico.
¿Que pasó? -Nos distanciamos.
Mis sentimientos han cambiado al igual que los tuyos pero sigue predominando el mas puro, agarrándose cada vez mas fuerte a esta tonta esperanza que no termina de morir. Te quiero tanto que hasta puedo odiarte, te deseo tanto que hasta puedo repudiarte.
Esta noche fría hace que mis sentimientos estén mas escasos y desearía que esta eterna luna llena continué estando encima de esta agria tormenta durante toda la eternidad para que mis sentimientos no cambiaran y se volvieran mas cálidos al llegar el primer resplandor de la mañana.