Siguen habiendo muertes, siguen habiendo desgracias naturales
y provocadas, siguen existiendo falsas caras y falsos dioses, siguen hablando
los mismos políticos mentirosos repitiendo la misma mentira una y otra vez y
siguen existiendo personas capaces de escucharlos y creerles cada vez que sea
necesario. Nos seguimos preocupando por vanidades, por si nuestro cabello se ve
bonito hoy o si tenemos más músculos en los brazos, nos sigue importando si a
nosotros nos va bien sin tener en cuenta si el niño que nos limpia el vidrio
del carro pueda ser violado al final de la tarde por un padre cochino y sádico.
Que impotencia y que decadencia. A veces me pregunto cuanto más Dios se tardará para venir y terminar con todos nosotros por haber irrespetado tanto la tierra
que nos prestó. Cuantos más tendrán que morir por guerras sin sentido y
conflictos personales. Cuanta más gente tendrá que pasar hambre mientras la
otra mitad muere de obesidad. Unos mueren ahogados y otros por sequías, a veces
me pregunto si de verdad somos capaces de amar o si tan solo eso es un
espejismo de lo que creemos que es el amor. A donde miremos hay pecado,
asesinatos, violencias, maldiciones. Ya no hay respeto y ya la palabra no vale
nada. Que dura la realidad y que cobardes somos al no querer aceptarla, somos
un mundo tan pequeño e insignificante en el universo y nos creemos lo más
importante. Dentro de nuestra ignorancia creemos que somos imprescindibles y
que no hay nada más allá de esta raza estúpida de humanos.
Hay niños que están
siendo abusados brutalmente justo en este preciso momento, hay mujeres que
están siendo raptadas para convertirlas en putas y zorras de personas con
dinero. Hay padres que sumergen a sus hijos en la peor de la depresiones solo
porque su vida es una miseria y no permiten que nadie a su alrededor sea feliz.
Hay madres que dañan a sus hijos incluso antes de nacer abortándolos. Hay
pedófilos que se disfrazan de cura, hay asesinos que viven debajo de una cara
amable. ¿Cuántos inocentes más? Esta sociedad... esta insólita y cruel sociedad.
Muere gente a nuestro alrededor día tras día, gente que no debió haber muerto y
no hacemos nada para pararlo, solo seguimos viéndolo, viendo a través del vídeo que el mismo asesino público en vivo en Facebook. Es cierto lo que decía un
cantante de rap venezolano ya fallecido “Me dicen que agradezca a Dios cuando algo me salga bien. Pero si haber
vamos los malos rezan también” ¿Sera que así
tienen que ser las cosas? ¿Será que esto es lo que somos, simplemente las
personas viven para que otros vengan a asesinarlas o torturarlas o masacrarlas
cuando se les antoje? Aun no entiendo si hay pruebas que el vaticano tiene la
fortuna para acabar con el hambre en África aun no lo ha hecho, no entiendo
como unos cuanto poseen billones de dólares y no construyen al menos una
escuela para el chamo pobre que quiere salir de las calles y ser alguien, no
entiendo como hay países que tienen todo mientras otros solo poco a poco van
dejando de existir. Se supone que todos somos hermanos, se supone que tenemos
solo un hogar, y también se supone que deberíamos cuidarlo y sin embargo
estamos considerando la idea de tener otra guerra mundial, ¿no sería mejor que
el carajo dictador nor-coreano vaya y se mate él solito? ¿Cómo es que solo una
persona puede más que millones? ¿Cómo es que en VENEZUELA exista tanto talento,
tanto conocimiento, tantas vainas buenas y esté gobernando un tipo que ni
bachiller es? Este mundo está perdido y podrido desde hace tanto.
Solo digo: Oh SEÑOR, ten piedad de mí; sana mi
alma, porque contra ti he pecado.