domingo, 23 de abril de 2017

A VECES ME PREGUNTO...

Siguen habiendo muertes, siguen habiendo desgracias naturales y provocadas, siguen existiendo falsas caras y falsos dioses, siguen hablando los mismos políticos mentirosos repitiendo la misma mentira una y otra vez y siguen existiendo personas capaces de escucharlos y creerles cada vez que sea necesario. Nos seguimos preocupando por vanidades, por si nuestro cabello se ve bonito hoy o si tenemos más músculos en los brazos, nos sigue importando si a nosotros nos va bien sin tener en cuenta si el niño que nos limpia el vidrio del carro pueda ser violado al final de la tarde por un padre cochino y sádico. Que impotencia y que decadencia. A veces me pregunto cuanto más Dios se tardará para venir y terminar con todos nosotros por haber irrespetado tanto la tierra que nos prestó. Cuantos más tendrán que morir por guerras sin sentido y conflictos personales. Cuanta más gente tendrá que pasar hambre mientras la otra mitad muere de obesidad. Unos mueren ahogados y otros por sequías, a veces me pregunto si de verdad somos capaces de amar o si tan solo eso es un espejismo de lo que creemos que es el amor. A donde miremos hay pecado, asesinatos, violencias, maldiciones. Ya no hay respeto y ya la palabra no vale nada. Que dura la realidad y que cobardes somos al no querer aceptarla, somos un mundo tan pequeño e insignificante en el universo y nos creemos lo más importante. Dentro de nuestra ignorancia creemos que somos imprescindibles y que no hay nada más allá de esta raza estúpida de humanos. 

Hay niños que están siendo abusados brutalmente justo en este preciso momento, hay mujeres que están siendo raptadas para convertirlas en putas y zorras de personas con dinero. Hay padres que sumergen a sus hijos en la peor de la depresiones solo porque su vida es una miseria y no permiten que nadie a su alrededor sea feliz. Hay madres que dañan a sus hijos incluso antes de nacer abortándolos. Hay pedófilos que se disfrazan de cura, hay asesinos que viven debajo de una cara amable. ¿Cuántos inocentes más? Esta sociedad... esta insólita y cruel sociedad. Muere gente a nuestro alrededor día tras día, gente que no debió haber muerto y no hacemos nada para pararlo, solo seguimos viéndolo, viendo a través del vídeo que el mismo asesino público en vivo en Facebook. Es cierto lo que decía un cantante de rap venezolano ya fallecido “Me dicen que agradezca a Dios cuando algo me salga bien. Pero si haber vamos los malos rezan también” ¿Sera que así tienen que ser las cosas? ¿Será que esto es lo que somos, simplemente las personas viven para que otros vengan a asesinarlas o torturarlas o masacrarlas cuando se les antoje? Aun no entiendo si hay pruebas que el vaticano tiene la fortuna para acabar con el hambre en África aun no lo ha hecho, no entiendo como unos cuanto poseen billones de dólares y no construyen al menos una escuela para el chamo pobre que quiere salir de las calles y ser alguien, no entiendo como hay países que tienen todo mientras otros solo poco a poco van dejando de existir. Se supone que todos somos hermanos, se supone que tenemos solo un hogar, y también se supone que deberíamos cuidarlo y sin embargo estamos considerando la idea de tener otra guerra mundial, ¿no sería mejor que el carajo dictador nor-coreano vaya y se mate él solito? ¿Cómo es que solo una persona puede más que millones? ¿Cómo es que en VENEZUELA exista tanto talento, tanto conocimiento, tantas vainas buenas y esté gobernando un tipo que ni bachiller es? Este mundo está perdido y podrido desde hace tanto.


Solo digo: Oh SEÑOR, ten piedad de mí; sana mi alma, porque contra ti he pecado.

LUCHAR POR VIVIR, MORIR POR MARCHAR

Caminando sin pensar, corriendo sin parar. Acorralada sin saber hacia dónde ir, encontrándome de frente con la violencia y tratando de huir de ella. Viviendo por el miedo a morir y morir con el miedo de ser libre. Imaginando sus últimos pensamientos, sus últimos pasos, sufriendo en su piel y queriendo salvarla. Afrontar la maldad transformada en demonios de dos ruedas siendo adiestrados por verdugos sin sentimientos y con gran resentimiento hacia lo que les rodea. Vivir ¿para qué? Morir para ser mártir, y existir solo para convertirse en un recuerdo, un dulce recuerdo de personas cercanas y para ser objeto de venganza y resistencia para personas ajenas. Escribir sin parar, pensar sin sentir, cuanta sangre a mi alrededor de personas que pudieron ser hermanos y que sin quererlo eso fue lo que terminaron siendo, hermanos que se unen a través de la sangre que corre por el caliente asfalto de Venezuela, los sueños que se fueron y las esperanzas de querer ser algo más. Vivir ¿para que? Para estudiar hasta el cansancio y que luego de 8 años de carrera salgas y no puedas encontrar donde ejercer. Vivir ¿para qué? Para sentir frustración porque terminaste haciendo lo que no querías. Vivir para que aun después de trabajar 160 horas al mes durante 8 años aun no puedas tener una casa propia. Vivir para formar una familia y que maten a un hijo, un esposo, una madre. Siento el gas penetrando en mi alma, ese gas que se comen en la calle los que van a marchas, siento el humo quemándome los ojos, irritándome el pensamiento y volviéndome el corazón trizas. Los zapatos rotos quemándome los pies, la camisa sucia y los pantalones rasgados, siento como se van desvaneciendo uno a uno los niños que ahora son adultos luchando.  Morir ¿para qué? Morir y dejar un mundo, morir y dejar sufrimiento detrás, dejar preguntas sin respuestas, dejar un camino desolado lleno de odio. Morir para ya no ser nada, morir por morir, para que solo te recuerde tu madre o algún hermano o algún amigo, morir para que solo sirvas como propaganda para un sector político haciendo referencia de la situación del país. Morir por querer la libertad de un dirigente preso, morir por querer la destitución de un presidente genocida sin sentimientos, morir para que no quede rastro de ti y que en tu tumba los gusanos hagan un banquete. Sufrir por un país. Luchar por un país. Amar un país. Tener brazos largos para alcanzar y rescatarlo, sacarlo de pena y volverlo a la gloria. Vivir con miedo, luchar por vivir y morir por marchar.


Paz a los caídos, a todos y cada uno.