Hace
semas que no sentía la necesidad de escribir, o mejor dicho, no había tenido la
ocasión de hacerlo. Quizás era por las horas de trabajo en las que me paso
sumergida contentamente cinco días a la semana, ¿Dónde podría quedar la
inspiración en situaciones así? Podría pensar cualquiera, podría preguntar
cualquiera. Pero estoy aquí, sigo empapada en este mar que llamo oficina
rodeada de tiburones que se hacen pasar por compañeros de trabajo. Sonara
cruel, injusto hasta pueden decirme hipócrita porque cada vez que me miran les sonrió
pero eso son para mi. Escribo tratando desesperadamente de llegar hasta la
superficie y volver a respirar, volver a sentir la brisa acariciando mi cara
mientras el frio mar sigue helándome hasta los huesos. Quiero volver a sentir la luz del sol una vez más para
sentir la vida como la sentía antes. La sangre que recorre mis venas ya no es
roja, ya ni siquiera creo necesitarla porque se ha vuelto hielo. Continuare
escribiendo hasta que mis dedos se desgasten hasta que mi alma ya no pueda inhalar
mas hasta que mi vida deje de existir, seguiré escribiendo hasta que mi mundo
deje de girar y hasta que el sonido de la lluvia ya no siga pareciéndome
relajante. Estoy nadando, lo hago, estoy tratando de escapar de esta agua
turbias y que se sienten tan secas, tan llenas de odio, de dolor, de tristeza y
soledad, quiero escribir, por favor necesito hacerlo, que la música clásica no
pare de sonar en mi cabeza, que mi inspiración no se agote porque entonces en
ese momento pereceré, ya no quedara nada mas de mi, ya no podre continuar ni
resistir mas. Estoy luchando contra estos tiburones que casi están por
alcanzarme, estoy nadando lo más rápido que puedo sin mirar atrás por temor a
que mi mirada de desesperación los excite y quieran lastimarme aun más de lo
que tienen pensado. La luz esta cerca, puedo percibirla, puedo incluso olerla.
Es angustiante la lucha que llevo día tras día para que no me alcancen esos
colmillos tan afilados. Mi corazón late muy agitado siento que no podre seguir
y algo sigue impulsándome, puede que sea el instinto de supervivencia, no lo
se. Solo quiero seguir nadado, los brazos no me dan para continuar es lo que
pienso mientras sigo tratando de volver a la realidad en la que estaba hace
años atrás, veo rostros conocidos en el trayecto, rostros que pensé no volvería
a ver, que tienen un lugar en mi corazón, rostros que enterré hace mucho
tiempo. ¿Puede ser ese mi impulso? Miles de preguntas me atormentan y me
persiguen como aquellos tiburones que cada vez están acercándose más. Casi
estoy por llegar a la luz, estoy tan cerca que puedo incluso sonreír de la
felicidad, estoy por poder tocarla con mis propias manos, necesito llegar…….
Un
tiburón logró atraparme y me hundió aun más.
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