Te necesito los días que hacen sol, que hacen luna,
que hacen nieve o hacen calor. Te necesito a cada segundo, necesito
disfrutarte, amarte, protegerte, reírme contigo. Necesito de ti, de tus abrazos
y de tus te amos susurrados al oído cuando estoy en la cama mirando el techo
pensando en infinidades de cosas. Necesito una tarde con música clásica de
fondo preferiblemente un solo de piano y que lo único que este de frente a mi
sea tu sonrisa. Necesito mirarte, tocarte y acariciarte. Esta necesidad que
tengo de ti hace que te amé más cada día, que te valore y respete más de lo que
imaginas. Estoy orgullosa de ti, de lo que has logrado, de tu talento, de tu
inteligencia, de lo apasionada que eres y de lo sincera que es tu alma. No creo
haber podido siquiera imaginar un 10% de ti, me quede corta al tratar de
idealizarte en mis años de adolescencia.
Te lo repito, necesito tus bromas y malos chistes, necesito tus dedos
caminando por mi piel, una piel que desnudes con la mirada y que solo te quede
mi alma expuesta. Solo tu has logrado hacerlo ¿sabes? Solo tú me conoces al
100% y aun así me amas al final del día. He estado pensando en enviarte esta
carta desde hace varios días, quizás esta falta de comunicación me hace
necesitarte más de lo que ya te explique que hago. ¿Recuerdas aquella
conversación que tuvimos acerca de las parejas de épocas anteriores? De cómo se
enviaban cartas y nos parecía tan romántico. Quiero que esto lo imagines así,
cada momento de mi vida ya me lo he imaginado contigo a mi lado, el amor que
siento hacia ti va más allá de una conexión normal, es algo que me arremete en
el corazón y me bloquea del mundo para dejarme solo para ti. Mis latidos se
desesperan cuando escuchan tu voz y mi cuerpo tiembla cada vez que dices que me
deseas. ¡ay! Amor, discúlpame si fallo
ortográficamente esta carta, quiero parecer romántica. Me tienes en tus manos,
literalmente. Tienes mis sentimientos, mi felicidad y todo lo que soy en tus
manos. Y te necesito, necesito que estés aquí para que veamos juntas las
estrellas y nos sentemos a esperar el amanecer. Necesito mirarte a los ojos,
verme reflejada en ellos. Mi Pingüina bonita, cada noche es tuya, te pertenece,
cada día es tuyo, te pertenece. Espero que en algún momento de la vida recordemos
nuestro noviazgo y sonriamos al sabernos aún felices y no como tantas parejas
que con el pasar de los años se vuelven monótonas o se apaga ese fuego que en
algún momento existió. Mi Pingüina sexy, todo es por ti y para nosotras. Todo.
Te amo, mi amor. Felices 40 meses.
Atte.: Tu amiga incondicional, tu pañuelo de
lágrimas, tu amante, tu novia y tu futura esposa.
Nunca dejes de sonreír.
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