El hecho de que personas me vean
callada les hace pensar quizás que pueden confiar en mí, o simplemente hablar
delante de mí con otras personas de otras personas. ¿Te enreda? Imagina como
estoy yo al saber tantas historias, absurdas en su mayoría, que ni siquiera me interesan. Estoy en el trabajo y siento que mi mente
explotará. ¿Estaré haciendo las cosas bien? ¿Acaso esto es vida? Me siento en
el mismo lugar día tras día mientras la vida sigue pasando pero debo agradecer
el pan que me llevo a la boca gracias a eso. Sin embargo miles mueren de hambre
cada vez que yo me siento, que respiro, cuando escribo miles sufren al mismo
tiempo. Pero que terrible situación. No soy una escritora, no sé nada acerca de
gramática o de matemática o si algo tienen que ver esas dos últimas. No se
tanto como lo sabe mi amor, no se tanto de esto como lo sabe ella, espero no esté
faltando o cometiendo algún error ortográfico, seria la muerte al tener una
novia que estudia lengua y literatura. En fin, la verdad siempre he escrito
acerca de todo y de nada, acerca de la vida y del porqué seguimos siendo tan
“cara ‘e tabla” con ciertas cosas. En el país hay un terrible problema
económico, sin embargo también hay un terrible problema cultural, moral,
educacional, familiar… nuestra base para consolidar hombres y mujeres de bien está
bastante jodida. Se preguntaran por qué
la gente opta por echarle la culpa al gobierno (cualquiera) por esto. Bueno es
una simple ecuación, aunque no se mucho de matemáticas como dije al principio,
¿qué hubiera pasado si el gobierno en vez de invertir en explotar el petróleo
hasta su máxima expresión, lo hubiese hecho a la mitad y la otra mitad lo
invierte en educación, deporte y formas sanas de ejercitar la mente y el cuerpo
de los jóvenes que crecían en el barrio? Quizás hoy nuestra sociedad fuera un
poco más culta, quizás algunos preferirían leer algo de una tal Ana Teresa de
La Parra o de un tal Poe, o muy a lo loco de una tal Agatha Christie en vez de
escupir balas de la pistola en la que encontró el único camino para salir de
abajo. No pretendas venirme con cuentos acerca de la compasión, o de ser
mejores seres humanos si la realidad es que ves viejitos solos en las peores
situaciones caminando por la calle y no haces nada, o ves a los chamos en los
semáforos que no pasan de 14 años tratando de conseguir el pan haciendo
malabares con palos llenos de fuego. No vengan por favor a decirme que son
puros y castos si la verdad es que son una porquería, somos. Y lo seremos hasta
el fin de los tiempos porque nadie hace un coño por nadie. Pensé que no me
exaltaría pero al tocar estos temas me tocan hasta lo más profundo de mi ser
porque nosotros solo tuvimos suerte de nacer en familias amorosas, con ambos
padres vivos, tuvimos suerte de conocer a nuestros abuelos de que nos contaran
historias del siglo pasado y que nos abrazaran y sentir que nada malo pasaría.
Tengo tanto odio dentro de mí, tanto que me envenena, tanto que quiero sacarlo
y odio escribir así, odio sentirme así. Suerte, ¿y si nosotros fuéramos los que
nos estuviéramos jugando el pan con palos de fuego en el semáforo? ¿Que
pasaría? Allí si lo sentirías, allí si llorarías. Porque así de podridos somos,
tiene que pasarnos para poder saber lo
que se siente y hacer algo al respecto
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