lunes, 21 de marzo de 2016

CALLADA

El hecho de que personas me vean callada les hace pensar quizás que pueden confiar en mí, o simplemente hablar delante de mí con otras personas de otras personas. ¿Te enreda? Imagina como estoy yo al saber tantas historias, absurdas en su mayoría,  que ni siquiera me interesan.  Estoy en el trabajo y siento que mi mente explotará. ¿Estaré haciendo las cosas bien? ¿Acaso esto es vida? Me siento en el mismo lugar día tras día mientras la vida sigue pasando pero debo agradecer el pan que me llevo a la boca gracias a eso. Sin embargo miles mueren de hambre cada vez que yo me siento, que respiro, cuando escribo miles sufren al mismo tiempo. Pero que terrible situación. No soy una escritora, no sé nada acerca de gramática o de matemática o si algo tienen que ver esas dos últimas. No se tanto como lo sabe mi amor, no se tanto de esto como lo sabe ella, espero no esté faltando o cometiendo algún error ortográfico, seria la muerte al tener una novia que estudia lengua y literatura. En fin, la verdad siempre he escrito acerca de todo y de nada, acerca de la vida y del porqué seguimos siendo tan “cara ‘e tabla” con ciertas cosas. En el país hay un terrible problema económico, sin embargo también hay un terrible problema cultural, moral, educacional, familiar… nuestra base para consolidar hombres y mujeres de bien está bastante jodida.  Se preguntaran por qué la gente opta por echarle la culpa al gobierno (cualquiera) por esto. Bueno es una simple ecuación, aunque no se mucho de matemáticas como dije al principio, ¿qué hubiera pasado si el gobierno en vez de invertir en explotar el petróleo hasta su máxima expresión, lo hubiese hecho a la mitad y la otra mitad lo invierte en educación, deporte y formas sanas de ejercitar la mente y el cuerpo de los jóvenes que crecían en el barrio? Quizás hoy nuestra sociedad fuera un poco más culta, quizás algunos preferirían leer algo de una tal Ana Teresa de La Parra o de un tal Poe, o muy a lo loco de una tal Agatha Christie en vez de escupir balas de la pistola en la que encontró el único camino para salir de abajo. No pretendas venirme con cuentos acerca de la compasión, o de ser mejores seres humanos si la realidad es que ves viejitos solos en las peores situaciones caminando por la calle y no haces nada, o ves a los chamos en los semáforos que no pasan de 14 años tratando de conseguir el pan haciendo malabares con palos llenos de fuego. No vengan por favor a decirme que son puros y castos si la verdad es que son una porquería, somos. Y lo seremos hasta el fin de los tiempos porque nadie hace un coño por nadie. Pensé que no me exaltaría pero al tocar estos temas me tocan hasta lo más profundo de mi ser porque nosotros solo tuvimos suerte de nacer en familias amorosas, con ambos padres vivos, tuvimos suerte de conocer a nuestros abuelos de que nos contaran historias del siglo pasado y que nos abrazaran y sentir que nada malo pasaría. Tengo tanto odio dentro de mí, tanto que me envenena, tanto que quiero sacarlo y odio escribir así, odio sentirme así. Suerte, ¿y si nosotros fuéramos los que nos estuviéramos jugando el pan con palos de fuego en el semáforo? ¿Que pasaría? Allí si lo sentirías, allí si llorarías. Porque así de podridos somos, tiene que pasarnos para poder saber  lo que se siente y hacer algo al respecto

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