martes, 13 de septiembre de 2016

LO QUE ME HAS DADO, VENEZUELA

2:41 p.m. día 05 de septiembre, es el noveno mes del año 2016 y el vigésimo sexto que cumplimos de un amor profundo. Sin embargo, no hablaré de eso en este escrito. Aunque mi corazón se enoje conmigo debo tocar otros temas que me carcomen el alma poco a poco. He tenido pensamientos acerca de la actual situación que vive mi país Venezuela, y aunque esto esté presente desde hace ya varios años parece que fuera nuevo en miles de venezolanos. Nos morimos de hambre, literalmente, lo hacemos. Podemos pasar al menos dos o tres días sin comer al menos una vez al día. Y eso teniendo mucha suerte porque si formas parte de la larga lista de desempleados entonces estas jodido. Puede que tus noches sean con el sonido de las tripas sonando dentro de ti porque no tienen ningún alimento que digerir. Si, así estamos, aunque muchos quieran tapar el sol con 50 mil dedos no se puede, ojala yo tuviera la forma de hacer que lo que escribo se hiciera realidad, lo que escribiría sería algo así: “Venezuela, desde el año 1993 te amé, desde que abrí los ojos, no te conocía pero sabía que serías mi más grande y sincero amor, fui creciendo y solo iba enamorándome mas y mas. ¿Qué has hecho para que te ame tanto? Puedes que te preguntes, bueno, te contestaré. Me diste un océano en el cual perder mis ojos con el profundo de su azul mar, me diste unos desiertos que son parecidos a los escenarios que describen en los libros de literatura que alguna vez leí, me diste unas montañas que... bueno, son la belleza más grande que he podido ver, el recuerdo de cómo salía el sol entre aquellas montañas de Mérida es algo que jamás podre borrar de mi mente, me diste una muy fría nieve, quizás para contrarrestar el calor que había en aquel desierto, fuiste muy generosa conmigo al darme todo esto, pero no termina allí. Me diste caminos y carreteras que recorrer para admirarte aún más, también animales tan exóticos que solo puedan verse en ti, me diste unas personas a las que sin conocer puedo llegar a querer y pueden quedarse profundo en mi corazón porque así somos los venezolanos, contentos, amorosos, cariñosos. En cada lugar se hacen querer. Venezuela, aun no creas que he terminado, no conforme con todo aquello que me habías dado, aun seguías estando inconforme, así que pensaste y pensaste ¿Qué puedo darle para que se enamore más de mí? Y lo encontraste, cuando yo pensaba que no había nada más que amar de ti, tú me diste esperanza, me diste fe, me diste ganas de luchar, me diste fuerza. ¡Bravo, Venezuela! Conseguiste que estuviera aquí escribiéndote porque ya mi amor por ti traspasaba mi piel, aquí me tienes, queriendo abrazarte y alejarte de quien te haga daño, queriendo darte mi suéter por si tienes frio y curarte esas heridas que te hicieron al pasar los años. Venezuela, quiero ofrecerte perdón, porque hemos sido muy malos contigo después de todo lo que nos has dado. Perdóname, mi Venezuela, hermosa, perdóname por no protegerte y por dejar que lloraras todas las noches sola, perdón por dejarte sola después que tu diste todo por mí. Sin conocerme me diste todo un país al cual amar y al cual decidiste apodar Venezuela.”
Si, si pudiera hacer que esto se volviera realidad solo lo haría para que Venezuela me perdonara por haberme comportado tan mal con ella y dejar que sufriera tanto.
Te amo, patria mía, te amo libre, te amo prospera, te amo feliz, te amo amarilla, te amo azul, te amo roja y te amo con 8 estrellas. Te amo con Bolívar, Miranda, Bello, Sucre, te amo con tus virtudes y solo con eso porque defectos no tienes alguno. Te amo hasta la muerte y cuando muera quiero volver a nacer de ti para amarte nuevamente.


Daimylis Villarroel.

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