Te extraño Abuela.
Extraño las veces que iba a tu casa y
estabas allí, sentada esperando por tu familia.
Extraño cuando llamabas a mi casa para
decirme que ya el viejo iba subiendo.
Extraño las navidades que pase a tu lado.
Extraño los abrazos que te di cuando
despedía el año viejo.
Extraño cuando contabas las historias de
años pasados a tus nietos.
Extraño verte.
Extraño tocarte.
Extraño sentirte.
Extraño escucharte.
Extraño la forma tan peculiar en la que
mantenías unida a tu familia.
Pero por sobre todas las cosas extraño los
domingos cualquiera en los que iba a visitarte.
Durante toda tu vida pasaste por muchas
cosas, me imagino que el camino no fue fácil, abuela. Todo el dolor que
soportaste, las lagrimas que derramaste, los caminos llenos de espinas que
tuviste que atravesar descalza junto a tu viejo. Nunca alcanzare a imaginar a
que grado pudiste amarlo, pero seguro fue algo infinito. Es ley de vida,
nacimos para morir, en cualquier momento y de cualquier forma vamos a morir.
Pero fíjate, abuela, en el camino dejaste a una familia numerosa, criaste a
unos hijos con principios, valores, ganas de superarse y echar para adelante y
estos a su vez le fueron enseñando lo mismo a sus hijos. ¿Ves lo que fuiste
capaz de hacer? Tú, una simple y común mujer fuiste capaz de guiar a tus hijos
de amarlos a cada uno de una manera distinta sin ser un amor mayor que el otro.
¡Qué suerte tuvimos, abuela! Qué suerte la de nosotros que de tantas familias
tu hayas sido la madre de está, de la familia Hernandez Cedeño. Abuela, te
contaré un secreto, quiero que por favor ya que estás cerca de Dios, le digas
al oído que interceda por mi familia, tu familia. Estoy viendo como todo lo que
creaste con tanto esfuerzo se derrumba y eso me está matando. Me da tanta rabia
que nadie valore tus sacrificios, tu sufrimiento, las veces que tuviste que
dejar de comer por darle comida a tus hijos o el dolor que tuviste que
atravesar para traerlos a cada uno al mundo. Abuela, ¿te fijas como te
pagan? Me pongo a pensar en como sería
si aun estuvieras aquí. Nada de esto pasaría porque tu sabias muy bien como
controlar a cada uno de los tuyos, conocías el corazón de todos tus hijos y
sabias perfectamente como actuar ante cualquier situación y poner todo bajo
control, así de fuerte eras. Cuanta cizaña, cuanta hipocresía, cuanta mentira
hay hoy en día en aquella familia que te costo medio mundo el construir y de la
cual solo quedan pedazos esparcidos en un suelo sucio. Ojalá estuvieras aquí, si, ojalá.
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