Mi pequeño Bobby, fue poco el tiempo que estuviste, desearía que haya sido más pero el Diosito de los perros te llamo antes. Te cuide todo dentro de lo que pude, incluso más de lo que podía permitirme y no fue suficiente. Hoy 8 de agosto te escribo esto para que tu muerte no pase desapercibida, para que puedas sentir desde donde estés todo el amor que te tuve y tendré. Hoy lloró por ti, tengo el alma destrozada porque me parece injusto que todos sigan su rutina diaria y no se sientan como yo, no te extrañen como yo, no les duela como me duele a mi. Bobby, contigo se fue una parte de mi, ojalá pudiera abrazarte una vez más, ojalá pudiera acariciarte, que me vieras así tan tierno como me veías tu. Te amo mi pequeño Bobby, te amo! Descansa en paz.

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