No se cuanto tiempo habrá
pasado desde que no escribía estando así. Mi corazón siente tanto odio en este
momento, la mayoría de las cosas buenas salen de momentos de dolor y tristeza.
Es irónico. Es estúpido. Recuerdo que desde pequeña siempre he sido víctima de
burlas, nunca dije ni hice nada para defenderme, solo deje que pasara y me hacía
de oído sordos para que doliera menos. Cuando volvía a casa me encerraba en mi
cuarto e intentaba acabar con todo eso. Nunca lo logre. Es patética la
sociedad, y la odiare hasta que muera porque ninguno merece vivir, ninguno
aprecia la vida, ninguno ama de verdad, ninguno daría o haría algo por su prójimo.
Somos los peores animales que existen. ¡Sigo odiándote, sociedad putrefacta!
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